jueves, 18 de diciembre de 2014

El primer día

Hay cosas que entre libros y libras se pueden solucionar.

Para el despecho, nada mejor que un postre y un melado.

No tengo nada en contra de las dietas balanceadas, pero mi lado dulce se pone más alegre cuando estoy triste, hasta el flan me sale mas esponjoso. La tristeza hace que le tome el gusto al baño maría, a esperar que las fresas se melen, a saborear sin esperar a que se enfríe.

Extrañamente cuando estoy triste, hago feliz a quienes me rodean.

Karen estudió gastronomía, siempre me dice cosas amables sobre la comida y sobre los efectos de ella en la cura de vapores sentimentaloides.

Así como existen sabores que te recuerdan los momentos felices de tu relación, hay sabores que te remiten a la dulzura infinita de tu independencia.

Para hoy,  esponjado de fresas.

Les dejo la receta por si se animan ;)

Ingredientes:
5 Huevos
400 gramos de Leche condensada
libra de Fresas
sobre de Gelatina sin Sabor
cucharada de Jugo de limón

Preparación:
Lavar muy bien las fresas y quitarles las hojas. Ponerlas en la licuadora con un poco de agua. Licuar muy bien y pasar por un colador y reservar. Limpiar bien la licuadora.
Separar las yemas de las claras.
Vaciar en la licuadora la leche condensada. Adicionar una yema y licuar a velocidad media durante 15 segundos. Adicionar la siguiente yema y volver a licuar. Repetir hasta incorporar todas las yemas.
Adicionar el jugo de limón y el jugo de las fresas. Licuar hasta obtener una crema homogénea. Vaciar en un bol.
Disolver la gelatina en un recipiente con 2 cucharadas de agua caliente. Añadir a la mezcla anterior, revolviendo muy bien.
Batir las claras a punto de nieve y adicionar a la mezcla anterior.
Vaciar todo en un molde engrasado. Llevar al refrigerador y esperar a que cuaje (4 horas).
Desmoldar y servir. Conservar refrigerado.

Además te puedes servir una copita de buen vino rosado frío... espanta los demonios de la remembranza y trae a tus amigos más queridos a la mesa. 

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