"Años después de la guerra, después de las bodas, de los hijos, de los divorcios, de los libros, llegó a París con su mujer. El le telefoneó. Soy yo. Ella le reconoció por la voz. El dijo: sólo quería oír tu voz. Ella dijo: soy yo, buenos días. Estaba intimidado, tenía miedo, como antes. Su voz, de repente, temblaba. Y con el temblor, de repente, ella reconoció el acento de China. Sabía que había empezado a escribir libros. Lo supo por la madre a quien volvió a ver en Saigón. Y también por el hermano menor, que había estado triste por ella. Y después ya no supo qué decirle. Y después se lo dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte"
Y la dulce princesita sonrió. No era su culpa, desde siempre supo que estaba destinada a estar sola.
La de hoy es una receta básica, unipersonal e intransferible:
Helado al atardecer y un buen libro.
viernes, 23 de enero de 2015
miércoles, 7 de enero de 2015
...and you keep forgiving what you cant forget
Nunca, jamás, he preparado comida para nadie.
Y finalmente no es por que no haya querido, sino porque detesto la idea de que me dejen la comida servida.
Así que, efectivamente, hoy fue el día de cocinar y que me dejen la comida servida.
Es exasperante sacar tus mejores recetas y que tu invitado no tenga, ni siquiera, la decencia de avisarte que no aparece porque NO SE LE VIENE EN CARAJA GANA.
Que te dejen plantada por 4ta o 5ta vez es muy doloroso... y que te dejen plantada con postre y todo es 4 platos mas doloroso, es indigno de cualquiera que se diga amante.
Que pretencioso y amargo es ser tratado como una sombra, como loro de pirata, como el robin.
Y si a ti como a mi, ya nos emputa la esperadera, te dejo la receta para llenarte de energía con un esponjado tan ligero, como las promesas de ese infeliz.
PARFAIT (exacto, perfecto) DE CAFÉ
Y finalmente no es por que no haya querido, sino porque detesto la idea de que me dejen la comida servida.
Así que, efectivamente, hoy fue el día de cocinar y que me dejen la comida servida.
Es exasperante sacar tus mejores recetas y que tu invitado no tenga, ni siquiera, la decencia de avisarte que no aparece porque NO SE LE VIENE EN CARAJA GANA.
Que te dejen plantada por 4ta o 5ta vez es muy doloroso... y que te dejen plantada con postre y todo es 4 platos mas doloroso, es indigno de cualquiera que se diga amante.
Que pretencioso y amargo es ser tratado como una sombra, como loro de pirata, como el robin.
Y si a ti como a mi, ya nos emputa la esperadera, te dejo la receta para llenarte de energía con un esponjado tan ligero, como las promesas de ese infeliz.
PARFAIT (exacto, perfecto) DE CAFÉ
- 2 tazas de agua
- 2 cucharadas de azúcar
- 3 cucharaditas de café instantaneo
- 8 yemas de huevos grandes
- 2 cucharaditas de ralladura de cascara de naranja
- 2 cucharadas de licor de café
- 2 tazas de crema de leche
- Pasos
- Adicione el café instantáneo y revuelva bien para que se disuelva. El liquido medirá un poco mas de 1 1/2 taza, déjelo enfriar.
- Coloque las yemas en una olla de fondo grueso y bátalas ligeramente, adicione la mezcla de café y cuele. Vuelva la preparación al fuego y cocine a fuego lento revolviendo de abajo hacia arriba con una cuchara de palo.
- Cocine hasta que la preparación cubra la cuchara como un glaseado.
- Cuide de no cocinar en demasía ni con mucha temperatura porque se corta. Es esencial hacer que la salsa llegue casi hasta el punto de hervir para que espese.
- Agregue la ralladura de naranja y deje enfriar. Adicione entonces el licor y enfríe en el congelador sin dejar congelar.
- La crema de leche debe estar fría, helada. Bátala y, cuando empiece a espesar, agregue las 2 cucharadas de azúcar. Bata hasta que forme picos duros.
- Lentamente, de a poquitos incorpore la mezcla de café. Vierta en copas y deje enfriar en la nevera de un día para otro.
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