viernes, 23 de enero de 2015

aquellous ojous veirdes....

"Años después de la guerra, después de las bodas, de los hijos, de los divorcios, de los libros, llegó a París con su mujer. El le telefoneó. Soy yo. Ella le reconoció por la voz. El dijo: sólo quería oír tu voz. Ella dijo: soy yo, buenos días. Estaba intimidado, tenía miedo, como antes. Su voz, de repente, temblaba. Y con el temblor, de repente, ella reconoció el acento de China. Sabía que había empezado a escribir libros. Lo supo por la madre a quien volvió a ver en Saigón. Y también por el hermano menor, que había estado triste por ella. Y después ya no supo qué decirle. Y después se lo dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte"

Y la dulce princesita sonrió. No era su culpa, desde siempre supo que estaba destinada a estar sola.

La de hoy es una receta básica, unipersonal e intransferible:

Helado al atardecer y un buen libro.

miércoles, 7 de enero de 2015

...and you keep forgiving what you cant forget

Nunca, jamás, he preparado comida para nadie.

Y finalmente no es por que no haya querido, sino porque detesto la idea de que me dejen la comida servida.

Así que, efectivamente, hoy fue el día de cocinar y que me dejen la comida servida.

Es exasperante sacar tus mejores recetas y que tu invitado no tenga, ni siquiera, la decencia de avisarte que no aparece porque NO SE LE VIENE EN CARAJA GANA.

Que te dejen plantada por 4ta o 5ta vez es muy doloroso... y que te dejen plantada con postre y todo es 4 platos mas doloroso, es indigno de cualquiera que se diga amante.

Que pretencioso y amargo es ser tratado como una sombra, como loro de pirata, como el robin.

Y si a ti como a mi, ya nos emputa la esperadera, te dejo la receta para llenarte de energía con un esponjado tan ligero, como las promesas de ese infeliz.


PARFAIT (exacto, perfecto) DE CAFÉ



  • 2 tazas de agua
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 3 cucharaditas de café instantaneo
  • 8 yemas de huevos grandes
  • 2 cucharaditas de ralladura de cascara de naranja
  • 2 cucharadas de licor de café
  • 2 tazas de crema de leche
    Pasos 
  1. Adicione el café instantáneo y revuelva bien para que se disuelva. El liquido medirá un poco mas de 1 1/2 taza, déjelo enfriar.
  2. Coloque las yemas en una olla de fondo grueso y bátalas ligeramente, adicione la mezcla de café y cuele. Vuelva la preparación al fuego y cocine a fuego lento revolviendo de abajo hacia arriba con una cuchara de palo.
  3. Cocine hasta que la preparación cubra la cuchara como un glaseado.
  4. Cuide de no cocinar en demasía ni con mucha temperatura porque se corta. Es esencial hacer que la salsa llegue casi hasta el punto de hervir para que espese.
  5. Agregue la ralladura de naranja y deje enfriar. Adicione entonces el licor y enfríe en el congelador sin dejar congelar.
  6. La crema de leche debe estar fría, helada. Bátala y, cuando empiece a espesar, agregue las 2 cucharadas de azúcar. Bata hasta que forme picos duros.
  7. Lentamente, de a poquitos incorpore la mezcla de café. Vierta en copas y deje enfriar en la nevera de un día para otro.
Y de paso, compártela con tus mas queridos amigos, con tu familia, con las personas que quieres y que siempre van a estar ahí para ti. ;)